Tuesday, June 27, 2006

Sobre tu comentario, Kam...

"El hecho mismo de que el hombre cree a un Dios, niega sistematicamente su
propia existencia, por el hecho de que es Dios quien es creador, o así lo
explicaría la religión, un Dios creado sería un Dios limitado, ya no seria
perfecto porque fue creado por alguien imperfecto, y pienso yo que la gracia de
un Dios es que sea perfecto, omnipoderoso y omnipresente, el resto de cualidades
creo yo, son inherentes, porque son las cualidades las que le otorga el hombre a
través de su religión, no su existencia, porque su existencia esta definida por
la obvia comprensión de que todo este universo debe tener una chispa ignitoria.
Algo muy distinto es que sea el hombre capaz de darse cuenta por su cuenta de la
existencia de ese Dios, y de percibir sus acciones y le comienze a albergar de
su propia manera y a su propio ritmo en medio de su propia idiosincracia, como
hicieron los mayas, los incas, los cristianos etc. Pensaria yo..."

Kam:

Entiendo tu visión, Sin embargo precisamente esa visión es la que me hizo disentir y renunciar a ciertos convencionalismos.

Hay dos formas de ver la Voluntad estructurada a partir del Mecanismo Religioso. Una, supremamente facilista, en la que se crea un dios/fetiche al que se le atribuyen ciertas cualidades y, a partir de esas cualidades y significados se constituye un sistema teológico (creo que ahí es válido tu comentario). Otra (que es en la que se basa Maison Arcadia) implica una exploración más profunda hacia aquellos territorios insondados (donde quiera que lo situes) a través de la meditación o cualquier otro método que disocie lo consciente de la Voluntad (algunos de estos no los avalo, podrás suponer cuáles). La idea de crear un Dios no es un animismo inútil sino tomar lo que vive en nosotros, la Verdadera Voluntad, la capacidad de transformar al mundo y darle una identidad a través de un proceso de iconización.

La idea no es idolatrar a una caricatura de lo que se concibe como una deidad (primero, porque eso implica hacer una transliteración de la teología que conocemos y cambiar algunas cosas incidental o estéticamente; segundo, porque es un camino que no requiere ningún tipo de exploración...) Lo que busco con Maison Arcadia es indagar en esa realidad íntima que existe satelitalmente a ésta y empezar a importar elementos para encontrar circunstancias más benévolas en esta vida y en este plano.

Estamos de acuerdo en que existe una chispa, un principio. De alguna manera, todo lo que existe comparte un orígen y una sustancia que lo constituye. Algo de esa divinidad, de ese estado de gracia habita en nosotros, pero está supreditado a una serie de definiciones y símbolos que no nacen de ahí sino de una cultura que avala la negación de todo lo que no se puede explicar por medio de la cultura. Hicimos un voto de confianza y aceptamos esta cultura como un medio de interacción con el Mundo... pero los resultados no son del todo satisfactorios.

"Every man and woman is a star", dijo Crowley. Pero si uno hace un barrido de cámara a través de lo que tiene que ver todos los días, pareciera que a la gente se le olvidó que en ellos hay un algo capaz de revertir las circunstancias en las que se vive. Esa comunión con un aspecto teológico (una comunión honesta, reivindicadora) solo puede ocurrir de forma individual a través de la introspección. Mi propuesta (una entre millones) es construir un puente entre esa divinidad, ese aspecto transgresor y este mundo por medio de los mecanismos que le dan sentido a la Fe.

No me interesa "catequizar" ni ser militante o dejar que una idea me obnubile. Esto es algo que hasta ahora se está gestando. Más que una afirmación, me interesa dejar la inquietud. Hay algo más allá de nosotros, algo que nos obliga a mirar hacia arriba: Es todo aquello que aún no exploramos y que, muy posiblemente, anida en nosotros mismos.

Y, ante todo, Kam: perdóname el tono medio mamerto en el que escribo. No quiero sonar (más) arrogante (de lo usual) ni mucho menos condescendiente, pero, como te dije: esto es algo que aún está construyéndose y aclarar estas cosas de la manera más pulcra sirve tanto como para hacer estas ideas más legibles para los que las leen como para que yo las tenga un poco más claras.

Gracias por el comment y Maison Arcadia apoya la Don Tostacología.

VINCIT!

Rev. Jakob Koshkat.

Wednesday, May 24, 2006

3. Misión, Visión y "¿Por qué Maison Arcadia?"

Misión:

Maison Arcadia es una asociación religiosa, sin ánimo de lucro, que pugna por el crecimiento personal, el cumplimiento de metas, ascensos tangibles en diversas ramas y apoyo a proyectos varios (primordialmente culturales y económicos) acudiendo a la Voluntad estructurada por medio del Mecanismo Teológico.

Nuestra misión es brindar las herramientas, los recursos humanos y un conocimiento básico para fomentar el crecimiento personal, el cumplimiento de metas, ascensos tangibles, la construcción de proyectos a través de la asociación de diversos elementos partiendo de un principio: todo dios es una manifestación simbólica de la Voluntad Humana de mejorar el status quo.

Visión:

Se espera que Maison Arcadia albergue artistas, ensayistas y personas con diversos proyectos para consolidar una red de cooperación.

“¿Por qué Maison Arcadia?”

“Maison” es una palabra francesa para hablar de “Casa”, etimológicamente ligada a la palabra “mansión”. Una parte alude a las mansiones como lugares de reunión de diversas logias, alude al prestigio y a la excelencia. En últimas: “Maison” es el ideal de triunfo en el plano material.

Otra parte alude a una canción de la banda Deadsy (Banda liderada por Elijah Blue Allman, hijo de Cher y Gregg Allman), titulada “The Mansión World”:

“Once upon and once up highA dandy dream, what means to dieThings to come as life goes byThe core of human equationTetagram presents a signA sign to save your eyesTurn aroundI'd like to know youEvery where and every whyThe answer lay beyond the skyPassed through the seven satellitesPassed on in a place we go toI learn to read, to rhymeTo count your primesAn earthly educationClimb the tree of lifeIn hope to findThe mid-space time dilationOn a mansion world the roles reverseA slave becomes a masterOn a mansion world the souls converseAnd life moves a little fasterWe unify in universe to arrive in the ever-afterIn a mansion worldI might like to know youNow and then it comes to mindI draw upon a long lost time(So don't ask me whyThe angels won't cryCause you know what I already told you)Memories of the Urantia girlsThey race around my brain in swirls(Never ask me why the changes in the skyLead you upwards through the hole that you go through)And now you're offYour time to diePrepare for divine invasionAs the spirits rise, Morontia mindsAscend on the cosmic nationIn a mansion worldI might like to know youIn Urantia, girlEverything's below youOnce upon and once up highA dandy dream, what means to die”

Aunque la letra está llena de referencias al Urantianismo (una visión moderna del Cristianismo), sirvió de inspiración para consolidar los principios sobre los que debe construirse una nueva elite, la constitución de la Maison Arcadia.

“Arcadia” es un nombre griego que alude a un paraíso perdido. Arcadia es esa capacidad perdida de transformar el mundo a nuestro antojo y la promesa de volver a encontrar ese estado de gracia. El nombre “Arcadia” tiene resonancia con dos conceptos: “Arcade”, centro de entretenimiento generalmente provisto de videojuegos (los primeros arcades se establecieron en la década de los 80, como centros de entretenimiento libres del yugo adulto. Los 80 fue la década de la Rebelión Juvenil ayudada por la tecnología), y Juana de Arco (la emisaria de Dios que dirigió las huestes francesas y luego quemada tras varias acusaciones de brujería y otras felonías. Juana de Arco es un ícono de trasgresión, del verdadero ejercicio de Voluntad que trasciende la cultura y las limitaciones de los tiempos que se viven.

Maison Arcadia es simplemente un nombre para una asociación. Sus significados tienen más que ver con una leve poetización críptica que con un mensaje divino. El nombre puede cambiar con el tiempo y hallar diversas ramificaciones a lo largo del tiempo. Maison Arcadia acepta los cismas, los promueve siempre y cuando persista en las diversas esporas un gen cultural perteneciente a la Maison Arcadia original. En el nombre no existe más que la intención de afirmar los principios que se defienden. En el nombre hay un mensaje… pero…

Ese mensaje depende de cada dios.

Vincit!

2. La Voluntad Estructurada a través del Mecanismo Teológico

El engranaje de la religión.

La religión, el conjunto de creencias que llevan a una contemplación teológica, es la Voluntad Estructurada para transformar la realidad aceptada. Es la búsqueda de un estado de correspondencia entre el Deseo y lo tangible (Utopía para algunos, Arcadia para otros. Aquí se le llamará Arcadia). Es el uso del dogma al servicio del individuo. La fe es el principio pasivo de la voluntad y el comienzo de la transformación, la construcción de la Arcadia. Tesis: Realidad, convención; antítesis: Voluntad, desafío; síntesis: Arcadia, triunfo. En últimas, el engranaje de la religión es un boicot organizado en contra de las limitaciones a las que estamos sujetos.

El engranaje de un dios.

Un dios es una construcción simbólica de la Voluntad, un avatar que opera como un símbolo inconsciente de la necesidad de cambio y triunfo en el plano de la realidad aceptada. El dios es una herramienta para que cada persona desafíe sus limitaciones. En últimas, el dios es un alter-ego que no opera bajo el yugo de la conciencia, de la cultura y de las leyes de este mundo.

El engranaje de la ritualización.

Los rituales pueden ser vistos de diversas maneras. En un plano tangible, son un psicodrama a través de los que se buscan efluvios para diversas respuestas emocionales y la reiteración de mensajes, consignas, premisas y/o dogmas. En un plano metafísico, es la canalización de energía para la transformación de la realidad, el contacto entre el dios y el ser. Los rituales sirven para investir de poder al dios (ratificar la existencia y el poder de la Voluntad para el símbolo), para transformar (obtener bienes, servicios y estados/situaciones ideales), purificar (lograr un estado de sincronía entre el dios y el ser, disminuir la latencia entre la Voluntad y el hecho) y Reflexión (estado de consciencia en el que se experimenta el desafío a la realidad, la encarnación de la Voluntad, del dios, a través de los sentidos).

El engranaje de la moral y la ética.

La moral es la suma de esfuerzos para preservar la relación entre el dios y el ser como mecanismo de transformación de la realidad. Todo cambio tiene consecuencias en la realidad, las consecuencias son recíprocas al cambio generado y afectan todo el plano de realidad en el que vivimos. Cuando las consecuencias no son recíprocas, se generan dinámicas vindicativas. Cuando no existe la forma (es decir, cuando no se cuenta con el tiempo, el espacio, los medios o la intención de enmienda), hay una disparidad entre el dios (la Voluntad) y la acción (el ejercicio de la Voluntad). La ética es asumir las responsabilidades y gastos de los cambios y sus consecuencias.







El engranaje de la otredad.

Puede sonar estúpido, pero lo otro es todo aquello que no es inherente a nosotros. En un plano social, todo ser humano vino a conquistar el mundo material. Por lo tanto, somos herramientas y operarios de los cambios del mundo. Esa dinámica genera una responsabilidad con el otro como recipiente y resultado de nuestras acciones. La acción que se emprenda, las metas que se tengan y los medios que se usen deben respetar la Voluntad del otro, se es responsable de las acciones y de las consecuencias y, cuando no es así, el proceso de conquista y triunfo se ve entorpecido por dinámicas vindicativas que debilitan la acción de la Voluntad. La necesidad de lo gregario es una sola: mientras más personas hagan parte de un grupo, se cuenta con más herramientas. Mientras más ligadas estén, el circuito de la Voluntad opera más eficientemente, reduciendo la latencia entre la voluntad y el hecho. Mientras más dioses hayan, más se enriquece el lóbrego panorama del mundo en el que vivimos. Nuevas cosmogonías, nuevas Voluntades al servicio de sí, combinándose con otras visiones para triunfar en este plano. Las asociaciones no pueden ni deben (aunque algunas quieren) comprometer la fe, el principio pasivo de la Voluntad. Cada quien tiene derecho a un dios. Las asociaciones deben trabajar para facilitarse a sí mismas la obtención de bienes, servicios y situaciones ideales para construir la Arcadia.

El engranaje del Templo.

Un templo es un punto en la realidad aceptada y en la realidad íntima donde se hace contacto con el dios. El templo interno es un estado, una visualización de la que se obtiene la energía para transformar la realidad (se dinamiza al dios), el templo externo es el contacto con la realidad aceptada, desde donde se planea y evidencia la acción. No es necesario tener un solo templo porque no hay un solo dios. Sin embargo, es aconsejable buscar puntos de reunión entre los miembros de la Maison Arcadia para fortalecer lazos, intercambiar ideas y planear acciones que lleven a la conquista del plano material.

El mecanismo.

Venimos al mundo para ejercer nuestra voluntad. Ya hay demasiadas vidas estériles, que se privan de cambiar lo que damos por sentado, existen demasiadas personas que han sacrificado sus ambiciones y sueños en aras de una noción ilusoria de seguridad y tranquilidad. Lo irónico es que hemos quemado nuestras ilusiones como ofrendas a dioses obsoletos que nos han encerrado en la apacible celda de una realidad aceptada que ya no nos ofrece nada nuevo. De hecho, no nos ofrece nada y cada vez que ocurre algo que nos satisface nos sentimos obligados a renunciar a ello porque no hemos sufrido para obtenerlo. ¡Llevamos siglos dignificando el sufrimiento!

Otra ironía: Un cuento de la tradición jasídica habla de un rabino que fue a visitar a un rey. Tras una larga conversación, el rabino le preguntó al rey sobre su dieta diaria. El rey respondió que sus alimentos eran, más bien, frugales: Pan, agua y sal. Indignado, el rabino reprendió al rey, instándolo para que cambiara su dieta de pan, agua y sal por viandas, licores y especias del mundo.

- ¿Por qué? – preguntó el rey.
- Muy sencillo: Porque los reyes que comen abundante y exquisitamente, que beben licores sublimes y que conocen especias de todo el mundo deducen que los pobres pueden sobrevivir con agua, pan y sal. Pero aquellos que llevan una dieta tan pobre creen que los pobres se las pueden arreglar con piedras.

Es imposible filosofar, teologizar o simplemente crear cuando la principal preocupación es la supervivencia. La tecnología ha garantizado la supervivencia del hombre más allá de los límites que alguna vez tuvimos. Cada vez somos más longevos… ¿Cuánto tiempo puede un hombre sobrevivir sin vivir su vida y sin hacerla más feliz?

1. Un génesis obligatorio.

Hay dos tipos de realidades: una realidad aceptada y una realidad íntima. La realidad aceptada es una convención que, en algún punto de la historia, fue hecha para facilitar la convivencia en la naciente civilización. A través del lenguaje, nuestros antecesores fueron dándole nombres al mundo y a través de ellos convenían qué era qué, quién era quién. Con el paso del tiempo, los nombres fueron pasando por procesos etimológicos, históricos y culturales. En un principio, el nombre (el símbolo), era el objeto mismo. La palabra tenía las mismas características del objeto. Lo que ahora puede entenderse como una cadena sintagmática en una dimensión abstracta era antes revestir de connotaciones y denotaciones a ese nombre. La realidad aceptada es una construcción del lenguaje, una manifestación cultural, un prisma. Hemos cedido una concepción individual en aras de la supervivencia de la especie. La construcción de los Estados, la Revolución Industrial, la Globalización son muestras de ese instinto gregario que ha sacrificado al individuo en pro de la raza humana.

Sin embargo, existe una naturaleza íntima. Una realidad a la que solo se tiene acceso a través de los sueños y otros estados alterados de la conciencia. Los sueños, el Plano Astral y toda disociación del Ser Consciente desafía la convención. Existe una voluntad de ser, un elemento que busca dinamizar, transformar y trascender los parámetros conocidos. Ahí, en ese punto, se justifica la presencia de un dios.

Todo ser humano tiene una voluntad, una célula, un ápice que busca desafiar y ganarle a la realidad que damos por sentada. A través de los tiempos, se ha buscado explotar esta fe (el principio pasivo de la voluntad) para preservar a la Humanidad a través de una historia fluctuante. Pero la visión de uno no puede ser la visión de todos. Los dogmas sobre los que se rigen las grandes religiones fueron el producto de un acontecer histórico… y muy poco se ha hecho para renovar los mecanismos que dan movimiento a esa energía y la orientan a la obtención de metas en este plano de la realidad. Si existe una vida más allá de la muerte, es una pregunta que nadie puede responder. Si existe un juicio por nuestras acciones, existe en este instante, en este lugar.

¿Un génesis obligatorio? El Hombre tiene que crear a su dios. Cada hombre debe construir a su Dios.